
Otra historia viejìsima, que contaba mi tìo, adaptada para el Conde. De tan antigua, no creo que la conozca nadie.
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En el año 1934, luego del lamentado fracaso del experimento genètico del Dr Harold Fragapane para producir Pollos de seis patas, el Conde Von Mentecat IX, encarò el asunto desde un punto de vista mas ortodoxo, resolviendo montar una granja avìcola comùn y corriente.
Siguiendo los consejos del Dr Fragapane, sobre que a mayor cantidad de aves hembras, mayor serìa la producciòn de nidadas, el Conde comprò el plantel de productoras.
Comprò 20.000 gallinas, y un solo gallo.
(El gallo, inmediatamente recibiò el apodo de "Chico afortunado", por parte de los trabajadores de la finca.)
Debe decirse que el gallo, a pesar de ser de magnìfica sangre, era ya bastante viejo y sus fuerzas dejaban mucho que desear.
Esto hizo que el negocio tardara en ponerse en marcha, ya que las nidadas eran pocas.
El Conde decidiò intervenir en el asunto, y traer algùn otro gallo para que ayude al mas viejo, pero temìa que hubiera problemas de convivencia.
Asì fue que una tarde, apareciò en el amplio gallinero con un hermoso y joven gallo barcino, que depositò en el suelo, retiràndose luego a observar que pasaba.
Veinte mil gallinas observaban la escena. Veinte mil gallinas y un Conde.
Ambos gallos, el viejo y el joven, se miraron a los ojos.
-"Bueno, vejete" - dijo el gallo joven, con un cloqueo sarcàstico,
- "Ya puedes irte a cuarteles de invierno. Yo me harè cargo de las señoras"-
-"No tan ràpido, amiguito" - contestò el viejo, con una extraña sonrisa - " Para reemplazarme, primero debes vencerme en una carrera alrededor del gallinero" -
Sabedor que ganarìa facilmente, el gallo joven lo mirò con desdèn :
-"Y crees tù, anciano patètico, que yo no voy a vencerte?" -
-" Claro que no podràs" - replicò en gallo viejo, que seguìa sonriendo enigmàticamente - " al ser yo mayor que tù, saldrè corriendo TRES segundos antes, con eso me basta." -
Riendo, el joven aceptò la apuesta, y se dispusieron para la carrera.
Asì fue que el gallo veterano empezò a correr, y el joven saliò en su persecuciòn tres segundos mas tarde.
Desde el principio, estuvo en claro que el joven ganarìa. Su paso, muy atlètico, lo acercaba rapidamente a su anciano rival.
Fue asì que en solo media vuelta, estaba por alcanzar al gallo viejo. Aùn asì, y entre jadeos, el veterano seguìa mostrando una amplia sonrisa.
Pero cuando el joven estaba por lograrlo, el Conde Von Mentecat IX terciò en la disputa.
De un certero botinazo, lanzò al gallo joven fuera del gallinero, hacièndolo pasar por encima del alambrado entre una nube de plumas.
El gallo recièn llegado, sorprendido, huyò despavorido de la finca, pasando por debajo de la valla, y jamàs se lo volviò a ver.
Pero el Conde no le prestaba atenciòn. Estaba desolado.
Agitaba los brazos, y exclamaba, entre sollozos :
-" No puede ser tanta mala suerte!" -
-" El tercer gallo que compro esta semana!" - gritaba, tomàndose la cabeza.
-"Y TODOS ME SALEN HOMOSEXUALES!!!" -
Asì fue como, lamentablente, la "Mentecat`s chicken burguer" jamàs llegò a salir al mercado.
Buenas tardes.
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