
(Nota: este texto, aunque ahora corregido , fue publicado hace unos años, y figura en "A la Recherche du texte perdù" el blog compilatorio de Antonio Aguilera. Por otra parte, Berzelius muriò antes que Ostwald naciera. El tema del humo del cigarro, lo hizo con un cientìfico discìpulo de Berzelius, de quien no recuerdo el nombre. Irà pues, Berzelius, con cuya hija, sì se casò Wilhem Ostwald.)
Hoy en día, es bastante común, escuchar hablar del “Pensamiento lateral”.
La idea es encontrar soluciones a problemas, encarando el asunto de manera no ortodoxa, generalmente, dejando de lado cualquier suposición, o prejuicio al respecto.
Este tipo de soluciones raras, de atajos, y de percepciones distintas, suele verse , aunque parezca extraño, en personas con problemas de autismo.
Actualmente, se ha empezado a estudiar y cultivar esta forma de acercamiento a las cosas, especialmente, en el mundo de la computación.
Sin embargo, el primer ejemplo de “pensamiento lateral” conocido, es bastante antiguo.
A finales del siglo 19 , el mas celebre químico europeo, autoridad indiscutida de la universidad de “La Sorbona”, en Parìs, era conocido tan solo por su apelativo relativo a la Alquimia :”Berzelius”.
Estando Berzelius en la plenitud de su grandeza, fue visitado por un joven científico (que màs tarde seria su yerno, y ganarìa fama propia) de nombre Wilhelm Ostwald.
El joven Ostwald, quien no tenia dinero, le pidió a Berzelius que financiara sus estudios sobre métodos de catálisis (que mas tarde le darían renombre mundial) asegurando que sus resultados le sorprenderían.
Berzelius, impasible, pregunto que razón habría para que él, un famoso y respetado científico, apoyase a un joven desconocido.
Ostwald contestò que el podía hacer cosas que nadie podía, como, por ejemplo, PESAR EL HUMO DE UN CIGARRO.
Después de reírse un rato, Berzelius acepto la apuesta: si Ostwald podía decirle el peso del humo de un cigarro, èl lo financiarìa.
El resto fue rápido, Ostwald hizo gala del “pensamiento lateral” , así que tomó un cigarro apagado, y lo pesó.
Luego lo fumó, poniendo toda la ceniza en la balanza. Al terminar, agregó la colilla junto a la ceniza, y volvió a pesar.
Este último peso, era menor al del cigarro primitivo, así que Ostwald anunció, con todo desparpajo, que la diferencia, ERA EL PESO DEL HUMO!
Berzelius todavía lo estarìa corriendo, pero tuvo que cumplir su palabra.
Wilhelm Ostwald, ganò el premio Nobel de Quìmica, en 1909, y hoy en día, todavía se enseñan, dentro de la Catálisis, las "isotermas de Ostwald", gracias al “pensamiento lateral”!
Buenas noches.
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