El PomberoEL EXTRAORDINARIO CASO DE PANTALEON CARRASCO
Antes de comenzar, debo aclarar que la familia Carrasco, existe. Son naturales de la zona de Castelli, en el Chaco.
Nacidos en el campo familiar, es gente honesta, casi analfabeta, aunque bastante pìcara. El mayor, Francisco, hizo la conscripción allà por 1975, y quedò prendado de la “ciudad” (que era Resistencia, una ciudad pequeña, pero para Francisco, era Nueva York!)
Consiguió trabajo, y fue trayendo a los hermanos, que eran hacheros en el monte. Asì llegaron Trànsito, Catalino, Pantaleón, y Antonio (que, por suerte para èl, naciò un 13 de Junio, dìa de San Antonio. A los otros, el santoral los tratò bastante mal!) .
Mantienen a rajatabla las creencias de su niñez, sus miedos , y tambièn sus valores. Por ejemplo, no dicen CREER en el “Pombero”.
Simplemente, lo han visto.
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Pantaleón fumaba en silencio, solo en el monte, a la sombra de su "cobijo", mientras se cocinaba una tortilla al fuego. Pensaba en la mala suerte que estaba teniendo. A los 22 años, uno era nuevo, y no podìa elegir la zona del monte donde querìa trabajar.
Te mandaban a los peores lugares, los màs lejanos, donde completar la "cuota", te podìa llevar una semana. El hachero entra al monte el lunes, y no sale hasta que completa su parte. En ese lapso, lo puede picar una víbora, o caerse a un barranco, o lo que sea, y nadie se va a dar cuenta, hasta que sea tarde. Entonces, no se vuelve.
Encima, su parte del monte, ademàs de tener casi toda leña fina, lindaba con un estero.
Nadie querìa ir ahì. Pantaleón, como todos los lugareños, sabìa que donde hay agua quieta, con camalotes, està el Pombero.
El Pombero, en realidad, (y Panta lo sabìa), no es realmente malo. Màs bien es bromista y pedigueño. Pero si no se le hace caso, se pone pesado. Cuando hay mujeres presentes, se vuelve celoso, y se la pasa tirando piedras.
En el monte, Pantaleón y los otros hombres estaban solos, sin mujeres, pero entonces el Pombero mostraba otra conducta, que ponìa en evidencia su punto dèbil : el tabaco.
Porque este duende se muere por fumar. Hace cualquier cosa por un cigarro. Y es entonces, conociendo esto, que se lo puede mantener a raya.
Pantaleón ya sabìa que estaba cerca. Esa misma tarde, habìa perdido dos horas buscando una gallina con nidada, que se escuchaba entre los arbustos. Pero no habìa nada, (porque el Pombero, para divertirse, o llamar la atención, suele imitar el reclamo de cualquier animal).
Ahora, mientras cocinaba, Panta sintiò un frìo en la nuca, y , con el rabillo del ojo, alcanzò a ver al duende, a unos 50 metros, que lo estaba vigilando. Era como se lo habìan descripto. Un enano negro, pero de pelo largo rubio. Usaba un sombrero de paja, y en la mano, tenìa un bastoncito.
Bien aleccionado, Panta no lo mirò de frente, (porque esto lo toma como un desafìo, y empieza a revolear piedras), y, caminando lento, tomò una madera a modo de bandeja, poniendo unos cuantos “armados” y unas galletas, dejando todo cerca del monte, a la vista del engendro.
Volviò lento al "cobijo", pero cuando se diò vuelta, ya todo habìa desaparecido. No estaban ni el Pombero, ni los "vicios". (Es sabido que, cuando este duende come y fuma, desaparece por tres o cuatro dìas, suficiente para terminar la cuota, normalmente).
Pero esa noche, a Pantaleón, el Pombero se le apareciò en sueños. (Esto suele pasar con las mujeres, que a veces, hasta quedan embarazadas, pero es raro que pase con los hombres).
En el sueño, Pantaleón viò al duende, que, agitando el bastoncito, le indicaba en direcciòn a una cañada, que estaba bastante lejos, pasando un "guadal". Ahì, Panta nunca habìa estado. El camino era bastante malo.
A la mañana siguiente, Panta pasò el "guadal", y, para su asombro, encontrò un montecito de quebracho colorado, justo del tamaño adecuado. Dando gracias al Pombero, terminò su cuota màs ràpido que nunca. Antes de irse, agradecido, le dejo otra remesa de tabaco, aunque el duende no habìa vuelto.
Sorprendidos de que un hachero nuevo, en uno de los peores lugares, haya salido tan ràpido del monte, los dueños de la maderera lo mandaron al mismo lugar, la semana siguiente. Panta, después de dejarle los cigarros al Pombero, saliò para el guadal, y encontrò OTRA VEZ el mismo monte. Estaba como al principio. Como si no hubiese sido talado jamàs.
Sin hacerse muchas preguntas, Pantaleón trabajò ràpido, y ràpido volviò a su casa.Esto se repitiò varias veces, en los meses que siguieron. Asì, Pantaleón pudo ahorrar para el pasaje, y se fue para la ciudad de Resistencia.
Hoy en dìa, treinta años después, habiendo sido desmontada toda esa zona, y transformada en sembradìos de algodón, cuando Pantaleón va al campo familiar, a visitar a su madre, JURA, que, en aquella cañada, detràs del mismo "guadal", todavía està el montecito de quebrachos, que sigue cuidando el Pombero.
Buenas noches.
Referencias:
"Estero": Laguna pantanosa de poca profundidad.
"Camalote": planta acuàtica que cubre el agua en casi la totalidad del estero.
"Cuota": cantidad de leña que justificaba que le pagasen el jornal, a un hachero.
"Guadal": Zona de barro perpetuo, cercana a los esteros, o rìos.
"Cobijo": rancho sin paredes que el hachero se construìa con ramas, para pasar la semana.
"Vicios": tabaco. Azùcar. Cosas dulces o ricas.
"Armado": cigarro hecho a mano con hoja de chala de maìz.
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